Cargando...

Energía y huella de carbono en Data Centers

Inicio > Blog > Operaciones > Energía y huella de...

Energía y huella de carbono en Data Centers

Fecha de Publicación
28 junio, 2026

Cuando hablamos de eficiencia en un Data Center, normalmente pensamos en consumo energético, enfriamiento, disponibilidad o capacidad operativa. Sin embargo, existe un factor igual de importante que muchas veces queda fuera del análisis inicial: el origen de la energía eléctrica.

No toda la energía tiene el mismo impacto ambiental.

La huella de carbono de un centro de datos depende directamente de cuánta energía consume, pero también de cómo se genera la electricidad que utiliza. Dos Data Centers con la misma infraestructura, la misma carga crítica y el mismo consumo eléctrico pueden generar impactos ambientales muy distintos si operan en países o regiones con matrices energéticas diferentes.

Este impacto se mide mediante un indicador clave:

Emisiones de CO₂ equivalente por kilowatt-hora generado o consumido.

Este indicador permite entender la intensidad de carbono de la electricidad. En términos prácticos, no basta con saber cuántos kWh consume un Data Center; también es necesario conocer cuántas emisiones están asociadas a cada kWh suministrado por la red eléctrica.

Por ejemplo, en 2025 Costa Rica reportó una intensidad de carbono aproximada de 33 gCO₂eq/kWh, con cerca de 99% de electricidad de fuentes bajas en carbono. En contraste, México reportó una intensidad aproximada de 412 gCO₂eq/kWh, con cerca de 24% de electricidad de fuentes bajas en carbono. Esto significa que, para una misma carga eléctrica, la huella de carbono asociada puede ser más de doce veces mayor dependiendo del país donde opere el Data Center.

Dicho de forma sencilla: un Data Center que consume 1 MWh puede estar asociado a aproximadamente 33 kgCO₂eq en una red con baja intensidad de carbono, o a más de 400 kgCO₂eq en una red con mayor participación de combustibles fósiles. La infraestructura puede ser la misma, pero el impacto ambiental no.

Este punto es especialmente relevante porque el consumo eléctrico de los Data Centers continúa creciendo. La Agencia Internacional de Energía reportó que los centros de datos representaron alrededor de 1.5% del consumo eléctrico mundial en 2024, equivalente a 415 TWh, y proyecta que podrían superar los 945 TWh hacia 2030, impulsados por inteligencia artificial, servicios digitales y crecimiento de infraestructura en la nube.

Además del volumen total de energía, existe otro reto importante: la concentración energética.

Los Data Centers tienden a agruparse en regiones específicas por disponibilidad de conectividad, suelo, permisos, talento técnico y acceso a energía. Esta concentración puede generar presión sobre redes eléctricas, subestaciones, sistemas de transmisión y capacidad de suministro. La IEA señala que los impactos locales pueden ser mucho más pronunciados que la participación global del sector, y advierte que alrededor de 20% de los proyectos planeados de Data Centers podrían enfrentar riesgos de retraso si no se atienden las restricciones de red.

Por ello, el futuro de la infraestructura crítica no depende únicamente de reducir el consumo energético. También depende de entender cómo se produce esa energía, qué tan limpia es la red eléctrica disponible y qué capacidad real tiene el sistema para soportar nuevas cargas críticas.

En este contexto, indicadores como PUE siguen siendo útiles para medir eficiencia energética, pero no son suficientes por sí solos para evaluar sustentabilidad. Para una visión más completa, deben considerarse métricas asociadas a emisiones, como el Carbon Usage Effectiveness — CUE, definido en la serie ISO/IEC 30134 como un indicador para cuantificar las emisiones de CO₂ de un Data Center durante su fase de operación.

El mensaje es claro:

No solo importa cuánto consumes. También importa cómo se genera la energía que utilizas.

La sustentabilidad real en Data Centers requiere una visión integral que combine eficiencia operativa, medición energética, análisis de huella de carbono, planeación eléctrica y responsabilidad ambiental.

Para TEKSAR, este enfoque es fundamental en la evaluación de infraestructura crítica. Diseñar, operar u homologar un Data Center no debe limitarse a verificar capacidad eléctrica o disponibilidad; también debe considerar la calidad de la matriz energética, la eficiencia del sitio, la posibilidad de monitoreo y la capacidad de tomar decisiones basadas en datos reales.

La infraestructura crítica del futuro no será únicamente la que consuma menos energía, sino la que use la energía correcta, en el lugar correcto, con criterios técnicos medibles y sostenibles.

Únete a nuestra comunidad

Recibe actualizaciones exclusivas y contenido seleccionado directamente por nuestro equipo. Mantente al día con lo último de nuestra plataforma.

    Visión estratégica de líderes que marcan el rumbo.